Bitcoin entre aranceles, regulación y tensión

un mercado en plena tensión macro

El mercado de las criptomonedas vuelve a moverse en una frontera delicada entre narrativa alcista estructural y presiones macroeconómicas que amenazan con frenar el impulso. En los últimos días, bitcoin había logrado recuperar terreno y superar momentáneamente los 97.000 dólares, apoyado por una mejora general del apetito por riesgo. Sin embargo, una combinación de factores geopolíticos, regulatorios y on-chain vuelve a introducir dudas sobre la sostenibilidad de este repunte.

Desde nuevos aranceles anunciados por Donald Trump hasta señales de debilidad en la demanda real de bitcoin, pasando por el avance regulatorio en Estados Unidos y récords históricos en Ethereum, el mercado se encuentra en una fase de transición que exige cautela y lectura de contexto.

Los nuevos aranceles de Trump reintroducen ruido macroeconómico

El 17 de enero, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció a través de Truth Social la imposición de nuevos aranceles comerciales a varios países europeos. Según el comunicado, a partir del 1 de febrero de 2026 se aplicará un arancel del 10% a todos los bienes importados desde Dinamarca, Noruega, Suecia, Francia, Alemania, Reino Unido, Países Bajos y Finlandia. Posteriormente, desde el 1 de junio de 2026, ese porcentaje aumentará hasta el 25%.

Aunque la implementación queda aún lejos en el calendario, el impacto psicológico en los mercados es inmediato. Los aranceles encarecen el comercio internacional, elevan el riesgo de represalias y tienden a deteriorar las expectativas de crecimiento global. Históricamente, este tipo de medidas ha provocado una reducción del apetito por activos considerados de riesgo, entre ellos bitcoin.

El precedente más cercano se dio durante la guerra comercial entre Estados Unidos y China, cuando los anuncios de aranceles generaron episodios de alta volatilidad tanto en los mercados tradicionales como en BTC. El mensaje actual reactiva ese recuerdo y añade un nuevo factor de presión a un mercado que aún no ha consolidado una tendencia alcista clara.

Por ahora, bitcoin cotiza ligeramente por encima de los 92.700 dólares y el mercado no ha reaccionado de forma brusca. Sin embargo, si la tensión comercial se intensifica o se adelantan medidas adicionales, el efecto podría amplificarse.

CryptoQuant alerta sobre un repunte propio de mercado bajista

A este contexto macro se suma un análisis reciente de CryptoQuant, que define el movimiento actual de bitcoin como un “repunte de mercado bajista”. Este concepto describe subidas de precio que se producen dentro de una estructura general débil y que suelen agotarse antes de convertirse en una recuperación sostenida.

Según el informe, BTC ha subido alrededor de un 21% desde el 21 de noviembre, tras una caída previa cercana al 19% que llevó al precio a perforar la media móvil de 365 días. Este indicador, que actúa como frontera entre fases alcistas y bajistas, se sitúa actualmente cerca de los 101.000 dólares, un nivel que el precio aún no ha logrado recuperar.

Desde el lado de la demanda, los datos muestran solo mejoras marginales. Indicadores vinculados al mercado estadounidense, como la prima de Coinbase, se tornaron brevemente positivos, pero sin continuidad. Al mismo tiempo, los ETF de bitcoin al contado frenaron sus ventas netas tras desprenderse de unos 54.000 BTC en noviembre, sin que se observe una fase clara de acumulación institucional.

Los datos on-chain refuerzan esta cautela. En los últimos 30 días, la demanda aparente de bitcoin se contrajo en aproximadamente 67.000 BTC, mientras que las entradas a exchanges aumentaron hasta un promedio semanal de 39.000 BTC. Históricamente, mayores flujos hacia plataformas de intercambio suelen anticipar presión vendedora.

En este escenario, el anuncio de nuevos aranceles actúa como un catalizador externo que podría amplificar la volatilidad si el clima financiero global se deteriora.

Ethereum rompe récords de actividad con fees históricamente bajos

Mientras bitcoin lidia con dudas estructurales, Ethereum muestra señales muy distintas. El 16 de enero, la red base de Ethereum procesó cerca de 2,9 millones de transacciones en un solo día, marcando un máximo histórico de actividad.

Este récord no es un evento aislado. Desde diciembre, la red viene registrando un crecimiento sostenido en su uso, revirtiendo una tendencia bajista que se había extendido desde agosto. El aumento de actividad coincide además con niveles récord de staking y con una recuperación sólida del precio de ether, que pasó de los 2.600 dólares a más de 3.300 dólares desde mediados de noviembre.

Lo más relevante es que este pico de uso se produce con comisiones en mínimos históricos. Según datos de Artemis, los fees pagados por los usuarios se mantienen bajos pese al elevado volumen de transacciones. Este equilibrio reduce barreras de entrada, favorece el uso de aplicaciones descentralizadas y refuerza la demanda estructural de ETH como activo necesario para interactuar con la red.

La reserva estratégica de Bitcoin en EE. UU. sigue atrapada en la burocracia

En el plano político, la creación de una reserva estratégica de bitcoin por parte de Estados Unidos sigue avanzando con lentitud. Patrick Witt, director del Consejo de Criptomonedas de la Casa Blanca, reconoció que existen “disposiciones legales oscuras” que están retrasando el proceso.

Aunque White House mantiene el proyecto como una prioridad, las discusiones entre agencias como el Departamento de Justicia y la Oficina de Asesoramiento Jurídico complican su ejecución. La orden ejecutiva firmada en marzo de 2025 por Trump establece que el gobierno no venderá sus tenencias de BTC, pero limita la incorporación de nuevos bitcoin a aquellos incautados en procesos judiciales.

Esta restricción ha generado críticas dentro de la comunidad bitcoiner, que esperaba compras directas en mercado abierto. Algunos analistas consideran que, sin una estrategia activa de acumulación, la reserva corre el riesgo de quedar como un gesto simbólico más que como una política monetaria transformadora.

El estancamiento de la Ley CLARITY y el debate regulatorio

En paralelo, el estancamiento de la Ley CLARITY, destinada a definir la estructura del mercado de criptomonedas en Estados Unidos, ha sido interpretado por algunos analistas como una noticia positiva. Michaël van de Poppe sostiene que, en su forma actual, la ley corría el riesgo de sobrerregular el ecosistema, especialmente las finanzas descentralizadas.

La retirada del apoyo de Coinbase y las críticas públicas de su CEO, Brian Armstrong, apuntan a preocupaciones sobre la prohibición implícita de acciones tokenizadas, el acceso gubernamental a datos de usuarios DeFi y la restricción de monedas estables con rendimiento. El freno legislativo abre la puerta a nuevas negociaciones y recuerda al proceso vivido en Europa con MiCA, que requirió múltiples revisiones antes de su aprobación definitiva.

Un mercado en equilibrio frágil

En conjunto, el mercado de criptomonedas se encuentra en un punto de equilibrio frágil. Bitcoin enfrenta presiones macroeconómicas, señales on-chain débiles y una narrativa institucional aún inconclusa. Ethereum, en cambio, consolida su posición como infraestructura clave con un uso creciente y costes reducidos.

Los próximos meses estarán marcados por la evolución del contexto macro, las decisiones regulatorias en Estados Unidos y la capacidad del mercado para absorber estos factores sin perder tracción. Más que nunca, el comportamiento de los datos on-chain y las políticas económicas globales marcarán el ritmo del próximo gran movimiento.

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