Bitcoin roza los 80.000 dólares con la Fed y Las Vegas marcando el ritmo

El mercado cripto cierra una de las semanas más densas del año. Bitcoin se acerca a los 80.000 dólares justo cuando arranca la mayor conferencia bitcoiner del mundo en Las Vegas, la Reserva Federal celebra la última FOMC presidida por Jerome Powell antes del relevo y, en paralelo, el sector DeFi sigue intentando contener el daño del mayor hack del año.

La foto de fondo no es sencilla. El precio sube apoyado en flujos institucionales sólidos, pero la base psicológica del mercado sigue siendo frágil. Los ETF al contado encadenan jornadas de entradas netas, Strategy ha vuelto a comprar Bitcoin de forma agresiva y la narrativa corporativa se refuerza, pero al mismo tiempo abril ya es oficialmente el peor mes para hackeos DeFi en más de un año, con más de 600 millones de dólares robados en apenas tres semanas.

A esto se suma una agenda regulatoria que se está jugando los próximos plazos en Washington. La CLARITY Act sigue atascada en el Senado, el lobby bancario aprieta sobre el rendimiento de las stablecoins y la senadora Cynthia Lummis advierte que si la votación no llega antes de mayo, la ventana se cierra hasta 2030.

Es una semana en la que cada catalizador empuja en una dirección distinta.

BITCOIN SE ACERCA A LOS 80.000 DÓLARES IMPULSADO POR ETF Y COMPRA INSTITUCIONAL

Bitcoin abre la última semana de abril cotizando alrededor de los 79.000 dólares, a un paso del nivel psicológico de los 80.000. La subida lleva varias jornadas consecutivas y se apoya en dos pilares muy claros. Por un lado, los ETF al contado siguen registrando entradas netas relevantes. Por otro, las tesorerías corporativas continúan acumulando, con Strategy a la cabeza.

El sentimiento general del mercado, sin embargo, cuenta una historia más matizada. El Fear & Greed Index marca 31, todavía en zona de miedo, mientras el RSI ya sube a 62, en territorio claramente alcista de momentum. Esa contradicción resume bien la sensación general. El precio sube, pero la convicción del mercado sigue lejos de la euforia.

La pregunta clave para los próximos días es si BTC tiene capacidad de romper los 80.000 dólares y consolidar por encima. Algunas voces, como Michael van de Poppe, ven recorrido natural hasta la zona de 85.000 a 88.000 dólares y, si se supera, camino libre hasta los 100.000. Otras, como Benjamin Cowen, advierten que esta subida puede ser un rebote contratendencia dentro de un ciclo más amplio bajista, y que la próxima ventana de debilidad podría llegar entre mayo y junio.

La realidad es que el mercado entra en una semana cargada de catalizadores externos que pueden marcar la diferencia. Y el primero llega ya el miércoles.

POWELL SE DESPIDE DE LA FED CON UNA FOMC QUE PUEDE MARCAR EL TONO DEL TRIMESTRE

El 28 y 29 de abril se celebra la cuarta reunión del FOMC del año. Salvo sorpresa mayúscula, será la última que presida Jerome Powell antes de que su mandato expire el 15 de mayo. El mercado descuenta al 99% que los tipos se mantengan en el rango 3,50 a 3,75%, así que la decisión en sí no es lo importante.

Lo importante es el lenguaje.

Powell se despide en un entorno complicado. La inflación general repuntó al 3,3% en marzo por la subida de la energía vinculada al conflicto con Irán, el dot plot de marzo se mantiene en una sola bajada para todo 2026 y siete miembros del comité ya proyectan cero recortes este año. La cuestión es si Powell aprovecha esta última rueda de prensa para enviar una señal dovish que prepare el terreno a su sucesor o si opta por una postura conservadora.

El sucesor es Kevin Warsh, nominado por Trump y conocido por defender bajadas de tipos más agresivas. Su confirmación, sin embargo, está bloqueada en el Senado, lo que añade una capa adicional de incertidumbre a toda la transición. Si Warsh no llega a tiempo, la Fed podría incluso entrar en junio sin presidente confirmado.

Hay un patrón histórico que conviene tener presente. Bitcoin ha cerrado en negativo tras 8 de las últimas 9 reuniones del FOMC, en lo que muchos analistas describen ya como un comportamiento mecánico de “vender la noticia”. Si ese patrón se repite, el rebote actual podría enfrentarse a presión vendedora justo en el peor momento técnico.

Pero también puede ocurrir lo contrario. Una señal mínimamente dovish de Powell, combinada con la entrada de un nuevo presidente claramente partidario de bajar tipos, podría desencadenar un movimiento alcista importante en los activos de riesgo. Cripto incluido.

ARRANCA BITCOIN 2026 EN LAS VEGAS CON UN HITO REGULATORIO INÉDITO

Hoy mismo, 27 de abril, comienza Bitcoin 2026 en The Venetian de Las Vegas. Es el evento bitcoiner más grande del año y, esta vez, lo es por motivos que van más allá del precio.

Por primera vez en la historia de la conferencia, los presidentes de la SEC y de la CFTC compartirán escenario en un evento bitcoiner. Paul Atkins, presidente de la SEC desde abril de 2025, y Mike Selig, al frente de la CFTC desde diciembre, representan un cambio radical respecto a la era Gensler. Que ambos reguladores acepten dar visibilidad pública a su postura en un Bitcoin Conference es, por sí mismo, una señal política clara.

A su lado estarán Michael Saylor, Eric Trump, Jack Mallers, Adam Back, la senadora Cynthia Lummis y representantes de Metaplanet, entre otros muchos. Se esperan más de 30.000 asistentes, 500 ponentes y cientos de empresas expositoras. Es, sin exagerar, el termómetro más visible del estado del sector en Estados Unidos.

La pregunta que muchos se hacen es la del histórico patrón de “sell the news”. Los datos de los últimos cinco años muestran que Bitcoin tiende a subir antes de la conferencia, ofrecer un comportamiento mixto durante el evento y caer después. En 2024, en Nashville, Trump pronunció un discurso histórico prometiendo una reserva estratégica de Bitcoin y, aun así, esa misma semana marcó un techo local antes de la caída por el carry trade del yen.

Lo que diferencia 2026 es que la narrativa institucional es mucho más sólida. No estamos hablando ya de promesas electorales, estamos hablando de SEC, CFTC, ETFs consolidados, tesorerías corporativas y proyectos de ley en negociación. Si la conferencia sirve de excusa para anuncios concretos, la lectura puede ser muy distinta a la de años anteriores.

STRATEGY COMPRA 34.164 BTC Y SUPERA A BLACKROCK COMO MAYOR HOLDER

La compañía de Michael Saylor, ahora rebautizada como Strategy, ha realizado su mayor adquisición de Bitcoin en más de un año. Entre el 13 y el 19 de abril compró 34.164 BTC por aproximadamente 2.540 millones de dólares, a un precio medio de 74.395 dólares por moneda.

Con esta operación, Strategy alcanza un total de 815.061 BTC, valorados en más de 61.500 millones de dólares al precio medio de coste. La cifra es histórica por dos razones. Primero, porque consolida a Strategy como la tercera mayor compra de su historia, solo por detrás de las dos grandes operaciones de noviembre de 2024. Y segundo, y quizá más relevante, porque sitúa a la empresa por delante del iShares Bitcoin Trust de BlackRock, que mantiene unos 802.823 BTC.

Es la primera vez que una empresa cotizada supera al mayor ETF de Bitcoin del mundo en tenencias. La lectura es importante.

La compra se financió en más de un 85% con la emisión de acciones preferentes STRC, lo que muestra que Saylor sigue teniendo capacidad para seguir construyendo estructura financiera alrededor de su tesis. No es solo que esté comprando Bitcoin, es que está diseñando un vehículo cotizado pensado para acumular Bitcoin como objetivo principal de capital.

La señal que envía esta operación al resto del mercado es doble. Por un lado, demuestra que la demanda institucional sigue muy viva incluso en un entorno macro complicado. Por otro, refuerza el efecto psicológico que tiene Strategy sobre los inversores particulares. Cada vez que Saylor compra, una parte importante del mercado interpreta que el ciclo no está roto.

Y eso, en una semana de incertidumbre macro, no es poca cosa.

EL HACK DE KELPDAO DEJA A AAVE CON 200 MILLONES DE DEUDA MALA Y DESATA UNA OPERACIÓN DE RESCATE COORDINADA

La cara amarga de la semana llega del lado DeFi. El 18 de abril, un atacante explotó una vulnerabilidad en la integración entre KelpDAO y LayerZero para acuñar 116.500 rsETH no respaldados, valorados en unos 292 millones de dólares. Esos tokens fueron depositados como colateral en Aave, donde el atacante tomó prestado WETH real antes de que la operación fuera detectada.

El daño fue inmediato. Aave se quedó con un colateral sin respaldo y cerca de 200 millones de dólares de deuda mala. La reacción del mercado fue brutal. En las 24 horas siguientes, el protocolo perdió 6.600 millones de dólares de TVL y el token AAVE cayó un 18%.

La buena noticia es que el sector ha respondido con una velocidad inusual. La iniciativa “DeFi United”, liderada por Stani Kulechov, fundador de Aave, ha logrado reunir ya 160 de los 200 millones necesarios para cubrir el agujero. Los principales contribuyentes están siendo Mantle y Aave DAO, que aportan conjuntamente 127 millones, además del propio Kulechov, que comprometió personalmente 5.000 ETH. Lido y EtherFi también se han sumado al rescate.

Lo interesante de este episodio es que el código de Aave no fue hackeado. La pérdida ocurre porque su gobernanza aceptó un token emitido por otro protocolo, dependiente de un puente que Aave no controla. Cuando el puente fue explotado, la vulnerabilidad se propagó directamente al balance de Aave.

Esa es la gran lección estructural de este caso. El riesgo en DeFi ya no se mide solo por la calidad del código de cada protocolo. Se mide por las dependencias entre protocolos, por la composabilidad y por las decisiones de gobernanza que aceptan colaterales emitidos por terceros. El sector lleva años construyendo capas sobre capas y, cuando una falla, el contagio puede ser inmediato.

ABRIL DE 2026 YA ES EL PEOR MES PARA HACKS DEFI EN MÁS DE UN AÑO

El caso de KelpDAO no es un evento aislado. Solo en los primeros 18 días de abril, los protocolos cripto han perdido más de 606 millones de dólares en hacks, según DefiLlama. Es la peor cifra mensual desde el ataque a Bybit en 2025.

Dos eventos concentran el 95% del daño. El exploit de KelpDAO con 290 millones, y el de Drift Protocol en Solana con 285 millones, este último vinculado posteriormente a actores norcoreanos del grupo Lazarus. Pero detrás hay también una larga lista de incidentes menores con CoW Swap, Zerion, Rhea Finance, Silo Finance, Vercel, Hyperbridge y Grinex Exchange.

Las pérdidas acumuladas en 2026 ya alcanzan 771 millones de dólares en 47 incidentes. La cifra de abril por sí sola es 3,7 veces mayor que la suma de enero, febrero y marzo combinados. Y todo esto sin contar el daño colateral en TVL, en confianza de usuarios, en valoraciones de tokens y en moral del sector.

El CTO de Ledger, Charles Guillemet, ha llegado a afirmar que la confianza en DeFi se ha “erosionado” y que 2026 será probablemente el peor año de la historia del sector en términos de hacks. Es difícil rebatir esa lectura cuando los datos se acumulan así.

Lo más preocupante no es la cifra absoluta. Es el patrón. Cada vez más, los ataques se dirigen contra infraestructura crítica, puentes, integraciones cross chain y módulos de gobernanza. No son fallos triviales de código en contratos pequeños, son explotaciones complejas que afectan a protocolos grandes y bien auditados. Eso obliga al sector a replantearse sus mecanismos de seguridad de raíz.

LA CLARITY ACT SE ESTANCA EN EL SENADO Y EMPIEZA A CORRER EL RELOJ

En paralelo a todo esto, en Washington se está jugando el mayor avance regulatorio del sector cripto en Estados Unidos. La CLARITY Act, el proyecto de ley que pretende definir competencias entre SEC y CFTC y aclarar el tratamiento de stablecoins y DeFi, sigue bloqueada en el Comité Bancario del Senado.

El punto de fricción central es el rendimiento de las stablecoins. Las asociaciones bancarias temen una fuga de depósitos hacia stablecoins con yield, mientras la Casa Blanca defiende, con datos del Consejo de Asesores Económicos, que el impacto sería mínimo, en torno al 0,02%. Aun así, el lobby bancario ha conseguido frenar el avance del texto y la revisión se ha aplazado a mayo como mínimo.

La senadora Cynthia Lummis ha sido especialmente clara. Si la votación no llega al pleno antes de mayo, las elecciones de medio mandato de noviembre paralizarán el proceso y la siguiente ventana real podría no abrirse hasta 2030. JPMorgan, por su parte, estima que solo quedan dos o tres puntos pendientes antes del acuerdo final, lo que sugiere que el desbloqueo podría producirse en cuestión de semanas si hay voluntad política.

Mientras tanto, la SEC ya ha celebrado, el 16 de abril, una mesa redonda preparatoria con Paul Atkins al frente. No fue una votación ni un markup formal, pero sí una señal clara de que los reguladores están operativamente preparados para aplicar la ley en el momento en que el Congreso la apruebe.

La diferencia con la realidad europea es notable. MiCA lleva en vigor desde finales de 2024 y ofrece un marco unificado bajo coordinación de ESMA. Estados Unidos sigue con una arquitectura fragmentada entre SEC, CFTC y Tesoro. Aprobar la CLARITY Act en 2026 reduciría esa brecha y podría redirigir capital institucional que hoy está mirando antes a Europa que a Estados Unidos.

LA AMENAZA CUÁNTICA SE ACERCA UN PASO MÁS A BITCOIN

Como guinda técnica de la semana, una historia que merece atención. El 24 de abril, Project Eleven entregó su Q-Day Prize, un bounty de 1 BTC, al investigador independiente Giancarlo Lelli por romper una clave de criptografía de curva elíptica de 15 bits utilizando hardware cuántico de IBM accesible en la nube.

El resultado multiplica por 512 el récord anterior, establecido en septiembre de 2025. Y aunque la distancia con la criptografía real que protege Bitcoin sigue siendo enorme, no se trata de un avance trivial. Bitcoin opera con seguridad de 256 bits. La diferencia entre 15 y 256 bits es de un factor de 2 elevado a 241 en dificultad computacional. Pero las estimaciones teóricas para un ataque completo se han reducido drásticamente. Un paper reciente de Google sitúa el requisito por debajo de 500.000 qubits físicos, y un estudio posterior de Caltech lo rebaja hasta 10.000 qubits en arquitecturas de átomos neutros.

El dato más inquietante es que aproximadamente 6,9 millones de Bitcoin están almacenados en direcciones con clave pública expuesta. Eso incluye, entre otros, el millón estimado atribuido a Satoshi Nakamoto. Cualquier ordenador cuántico capaz de romper ECC de 256 bits podría, en teoría, vaciar esas wallets sin prisa.

La comunidad ya está reaccionando. Las propuestas BIP-360 y BIP-361 buscan introducir formatos de transacción resistentes a ataques cuánticos y plantear un calendario de migración. Ethereum, Tron, StarkWare y Ripple han publicado planes similares. No hay consenso sobre si la amenaza es inminente o todavía estructural a largo plazo, pero el debate ha dejado de ser teórico.

Como matiz importante, varios desarrolladores han criticado la demostración de Lelli señalando que la verificación clásica del resultado es indistinguible del azar. La controversia técnica seguirá. Pero el mensaje subyacente no cambia. La migración a criptografía post cuántica deja de ser un problema de mañana y empieza a ser una conversación de hoy.

QUÉ DEJA ESTA SEMANA PARA EL MERCADO CRIPTO

La semana deja una conclusión bastante clara. Bitcoin sigue siendo el centro del mercado, pero su próximo movimiento depende menos de su narrativa interna y más de catalizadores externos que se concentran en muy pocos días.

El miércoles tenemos FOMC y, casi en paralelo, los anuncios de Las Vegas, los earnings de Microsoft, Alphabet, Meta y Amazon, y al día siguiente el primer dato oficial del PIB del Q1 junto con el PCE. Cuatro citas macro y corporativas en 48 horas. Cada una de ellas con capacidad real de mover el precio.

En el plano fundamental, la foto sigue mejorando. Strategy supera a BlackRock, los ETF mantienen entradas netas, la regulación europea está consolidada y la estadounidense, aunque atascada, está más cerca de avanzar que de romperse. Esto no son detalles menores. Es la base que sostiene la tesis institucional sobre Bitcoin para los próximos años.

Pero también persisten problemas serios. Abril es el peor mes para hacks DeFi en más de un año, la sobreoferta de tokens sigue diluyendo el valor del resto del ecosistema, la presión geopolítica no termina de descomprimirse y algunos analistas ven un nuevo tramo bajista entre mayo y junio.

En resumen, el mercado mejora, pero no se ha limpiado del todo. Y esa diferencia es importante.

Lo interesante es que, incluso con todo lo anterior sobre la mesa, Bitcoin sigue mostrando la capacidad de absorber malas noticias y volver a la zona de los 80.000 dólares cada vez que el contexto le da algo de respiro. Eso no garantiza nada a corto plazo, pero sí explica por qué este activo continúa marcando el pulso de toda la industria.

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